SEÑUELOS DUROS

Nace la leyenda del primer señuelo artificial.

Lauri Rapala, comenzó a idear ese señuelo en su mente y poco a poco fue teniendo claro como debía hacerlo. Con la corteza de un árbol comenzó a trabajar en este primer prototipo y, en 1936, tenía ya preparado su primer «Rapala» listo para ser probado en las frías aguas del lago Paijanne.

Para su elaboración se había servidor de cuchillas de zapatero para dar forma a esa corteza y había utilizado el plástico donde venían envueltas las chocolatinas que se consumían en la época para crear su superficie. El recubrimiento final lo había logrado fundiendo negativos fotográficos y aplicándole al pez artifical este barniz tan rudimentario. Se cuenta que uno de los primeros días en los que el señuelo navegó por el lago, llegó a pescar más de 300 kilos de pescado en una sola jornada.

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